Maternidad y deseo: cómo recuperé mi erotismo después de ser mamá
Con un bebé de cuatro meses en brazos y el cuerpo que no reconocía, el deseo parecía una memoria lejana. Las hormonas, el cansancio, la lactancia: todo conspiraba contra mi conexión conmigo misma.
Me sentía mamá antes que mujer. Y aunque amaba profundamente ese rol, extrañaba la versión de mí que también se sentía sensual, deseante, viva.
La recuperación fue gradual. Empezó con pequeños rituales de cuidado personal. Continuó con conversaciones honestas con mi pareja. Y se profundizó con acompañamiento profesional.
Hoy soy mamá y soy mujer. Ambas cosas al mismo tiempo, sin que una cancele a la otra. Y eso, para mí, fue la mayor liberación.