Cambiar la compresa o tampón cada hora o menos durante varias horas, pasar coágulos del tamaño de una moneda o más grandes, o que el sangrado dure más de 7 días —cualquiera de estas situaciones puede indicar menorragia (sangrado menstrual abundante), una condición que afecta al 30% de las mujeres en edad reproductiva y que con frecuencia es subreportada y subtratada.
Las consecuencias del sangrado abundante
La pérdida de sangre mensual excesiva es la causa más común de anemia ferropénica en mujeres. La fatiga crónica, la debilidad, la dificultad para concentrarse y la piel pálida pueden ser consecuencias directas de la anemia secundaria. Y sin embargo, muchas mujeres lo toleran durante años asumiendo que es "normal para ellas".
Causas frecuentes
- Miomas uterinos (fibromas): tumores benignos del músculo uterino que aumentan la superficie endometrial y el sangrado
- Pólipos endometriales: crecimientos benignos del endometrio
- Adenomiosis: endometrio que invade el músculo uterino, produciendo útero agrandado y sangrado abundante
- Trastornos de la coagulación: la enfermedad de Von Willebrand puede manifestarse como menorragia
- Desequilibrios hormonales: anovulación crónica (sin ovulación), hipotiroidismo
Evaluación y tratamiento
Una ecografía ginecológica y análisis de sangre (hemograma, ferritina, TSH, coagulación básica) son el punto de partida. El tratamiento depende de la causa y puede incluir hormonal (DIU de levonorgestrel, píldoras, progestina), no hormonal (ácido tranexámico en los días de mayor sangrado), o quirúrgico.