La lencería está en contacto con las zonas más sensibles del cuerpo durante horas diarias. Las telas que la componen no son un detalle menor de moda —tienen impacto real en la salud de la piel, el microbioma vaginal y el confort general.
Las mejores telas para lencería interior
Algodón: el estándar de oro para la parte que está en contacto directo con la piel vulvar. Transpirable, absorbe la humedad, hipoalergénico. El 100% algodón en el forro de la parte interior de cualquier prenda íntima es lo más recomendable.
Modal: fibra de celulosa (madera de haya) más suave y transpirable que el algodón convencional. Buen compromiso entre confort y sostenibilidad.
Seda natural: termorreguladora, suave, hipoalergénica. El lujo real en términos de confort para la piel.
Telas a limitar en contacto íntimo directo
Poliéster y nylon: no transpiran bien, retienen la humedad y el calor, creando un ambiente que favorece el crecimiento de levaduras (candidiasis). Perfectos para el exterior de la prenda, no para el forro interior.
Encaje sintético: puede causar irritación mecánica en la piel vulvar sensible con uso prolongado.
El lavado importa
Los detergentes con fragancia, los suavizantes y el lavado a alta temperatura degradan las telas y dejan residuos que pueden irritar. Lava la lencería con detergente neutro para prendas delicadas, agua fría o tibia, y sin suavizante. Si es posible, a mano o en bolsa de lavado en programa delicado.