Las glándulas de Bartholin son dos pequeñas glándulas ubicadas a ambos lados de la entrada vaginal que producen lubricación. En condiciones normales son imperceptibles. Cuando su conducto de salida se obstruye, puede formarse un quiste (si la obstrucción es aséptica) o un absceso (si hay infección). Es una de las afecciones vulvares más frecuentes y una de las más dolorosas cuando progresa a absceso.
El quiste de Bartholin
Se forma cuando el conducto excretor de la glándula se obstruye y el fluido se acumula. Puede ser indoloro o producir una molestia leve. Generalmente aparece como un bulto blando en uno de los labios mayores, en la posición de las 4 o las 8 del reloj de la vulva. Puede resolverse espontáneamente o crecer.
El absceso de Bartholin
Si el quiste se infecta, se convierte en absceso: muy doloroso, caliente, enrojecido, puede alcanzar varios centímetros de diámetro y dificultar caminar o sentarse. Requiere drenaje médico —los baños de asiento calientes pueden facilitar que drene espontáneamente en casos leves, pero un absceso grande necesita drenaje quirúrgico (marsupialización) para evitar la recurrencia.
Tratamiento y prevención de recurrencias
El drenaje resuelve el episodio agudo. La marsupialización (creación de una apertura permanente del conducto) reduce significativamente la recurrencia. Los antibióticos solos sin drenaje son insuficientes para el absceso. No hay medidas preventivas perfectas, pero la higiene vulvar adecuada y la detección temprana cuando se nota el bulto (antes de que se infecte) pueden facilitar el manejo.