La teoría del apego, desarrollada por John Bowlby y ampliada por investigadores como Mary Ainsworth y Mary Main, describe los patrones fundamentales de cómo las personas se relacionan con sus figuras de cercanía. Los estilos de apego formados en la infancia —seguro, ansioso, evitativo, desorganizado— reaparecen con notable consistencia en las relaciones íntimas adultas.
El apego ansioso y la sexualidad
Las personas con apego ansioso (también llamado ambivalente o preocupado) tienen como característica central el miedo al abandono y la necesidad de reaseguramiento constante. En la sexualidad, esto puede manifestarse como: usar el sexo para obtener validación y reaseguramiento ("si quiere tener sexo conmigo, me quiere"), dificultad para decir no porque el rechazo sexual puede sentirse como rechazo personal total, hipersexualidad en períodos de ansiedad relacional, y dificultad para estar presente en el sexo (la mente está más pendiente de la reacción de la pareja que de las propias sensaciones).
El origen del apego ansioso
Generalmente emerge de cuidadores que eran inconsistentes —presentes y afectuosos en algunos momentos, ausentes o fríos en otros. La imprevisibilidad del cuidador creó un sistema de alerta siempre activo: hay que monitorizar constantemente si la figura de apego sigue disponible.
Qué ayuda
La terapia (especialmente la terapia de apego y la terapia AEDP) puede trabajar directamente con los patrones de apego. Las relaciones con parejas seguras que ofrecen consistencia y reaseguramiento sostenido pueden gradualmente "reeditar" el sistema de apego. La regulación emocional propia —aprender a tolerar la incertidumbre relacional sin actuar impulsivamente— es un trabajo de largo plazo pero posible.