La candidiasis vaginal —la infección por levaduras Candida, principalmente Candida albicans— afecta al 75% de las mujeres al menos una vez en la vida. Cuando se repite 4 o más veces al año, se denomina candidiasis vulvovaginal recurrente (CVVR) y requiere un enfoque diferente al tratamiento puntual.
Por qué se repite
La Candida existe en pequeñas cantidades en la flora vaginal normal. Solo produce infección cuando las condiciones del microbioma cambian a su favor. Los factores que lo facilitan incluyen: antibióticos (que eliminan los lactobacillus protectores), dieta alta en azúcares (la candida se alimenta de glucosa), sistema inmune comprometido, ropa interior sintética que retiene humedad y calor, productos de higiene íntima con pH alcalino, y anticonceptivos hormonales en algunas mujeres.
El ciclo de la candidiasis recurrente
La candidiasis produce picazón que lleva a rascar, lo que irrita más la mucosa, facilita la multiplicación de la levadura y hace que el ciclo se perpetúe. Los tratamientos puntuales eliminan el síntoma pero no modifican las condiciones que lo causaron.
Enfoque para romper el ciclo
Tratamiento preventivo: el médico puede prescribir fluconazol semanal o mensual durante 6 meses para reducir la carga fúngica mientras se trabajan los factores desencadenantes.
Restaurar el microbioma: probióticos vaginales (Lactobacillus rhamnosus GR-1 y L. reuteri RC-14) han mostrado evidencia en la prevención de recurrencias.
Modificar desencadenantes: reducir azúcar, algodón en la ropa interior, hidratante vaginal con pH correcto, jabón neutro solo en el exterior vulvar, nunca duchas vaginales internas.